20 julio 2012

Progresos en el estudio de la perfusión de tumores

Povisa presenta en el Congreso Europeo de Radiología un estudio que aporta parámetros objetivos para evaluar la respuesta de los tumores al tratamiento


Especialistas del servicio de Radiología de Povisa participaron en el Congreso Europeo de Radiología de Viena, donde presentaron dos estudios que introducen avances en el estudio de la perfusión de tumores y en el análisis de la radiación del TAC de última generación, utilizado en  nuestro hospital, frente a los tomógrafos convencionales.


El primero de los estudios está basado en el trabajo de un equipo de radiólogos liderado por la Dra. Carmen Trinidad, que analizó la perfusión de tumores, es decir, el aporte de sangre que hace el organismo a los carcinomas, en 60 pacientes con cáncer de pulmón.


Los especialistas de Povisa han conseguido no solo demostrar que cuando el tratamiento es eficaz, el aporte de sangre a los carcinomas disminuye, sino también establecer parámetros objetivos y cuantificables para medir este fenómeno, lo que supone un importante avance a la hora de tomar decisiones terapéuticas.


Concretamente, han logrado medir el flujo, la permeabilidad, el volumen y la velocidad de la sangre que recibe el carcinoma, lo que les ha permitido evaluar de forma empírica si responde bien al tratamiento aplicado. Para ello, han utilizado la tecnología más avanzada en tomografía axial computarizada, el TAC de nueva generación disponible en nuestro hospital.




[caption id="attachment_28" align="aligncenter" width="584"] Las doctoras Noelia Silva (izq.) y Carmen Trinidad.[/caption]

Este tipo de TAC no solo es conocido por las enormes posibilidades que ofrece a los avances en Medicina, sino también por emitir una menor radiación sobre los pacientes, como ha demostrado el otro estudio de los presentados en el congreso, y dirigido en este caso por la Dra. Noelia Silva.


Este trabajo se ha centrado en las radiaciones emitidas en las angiografías cerebrales, y sus resultados no han dejado lugar a dudas. Según los análisis, es entre 2 y 3 veces inferior a las de un TAC normal, o lo que es lo mismo, supone apenas un tercio de la radiación emitida por los tomógrafos convencionales.


Esta moderada radiación, similar a la de una simple radiografía, reafirma la utilidad de este TAC, entre otras muchas aplicaciones, en screenings de pacientes con  enfermedades coronarias ya diagnosticadas, y en el de aquellas personas asintomáticas que, por razones hereditarias, hábitos de consumo o incluso por estar sometidas a un continuo estrés en su vida laboral, quieran evaluar el riesgo de padecer cualquier patología de este tipo.