14 diciembre 2015

“A pesar de que la medicina es cada vez más sofisticada, la vocación y el factor humano son lo más importante de nuestra profesión”


dr san roman cirugia maxilofacial povisa

César estaba manipulando su escopeta de caza cuando ésta se disparó accidentalmente a solo unos centímetros de su cara. Cuando llegó al hospital era un hombre sin rostro. Jacinto Sanromán, jefe de Cirugía Oral y Maxilofacial, y su equipo consiguieron devolverle su rostro perdido. Cinco años después, y gracias a las técnicas más avanzadas en injertos de tejidos y de huesos, hoy César y el doctor Sanromán no dejan de darse las gracias mutuamente.


¿Cuáles son los últimos avances en cirugía maxilofacial?
El uso de diversos programas informáticos en el diagnóstico, la planificación y el tratamiento de diferentes patologías: deformidades faciales congénitas y adquiridas (como el caso de César), cirugía ortognática, oncología, implantología…

La cirugía virtual o el uso de impresoras 3D están revolucionando la medicina, ¿Cuál es el papel actual de las nuevas tecnologías en su materia?
Es primordial. Durante los últimos años hemos sufrido un cambio radical en la forma en la que realizamos los diagnósticos y los tratamientos. Todos los casos de implantes dentales, o de deformidades faciales (cirugía ortognática) los evaluamos antes de la cirugía mediante estudios con Tc y programas específicos que nos permiten realizar tratamientos virtuales, para poder realizar planificaciones quirúrgicas más exactas. Hace dos semanas realizamos, por ejemplo, un caso de resección mandibular en un paciente con cáncer y su reconstrucción mediante un injerto microvascularizado de peroné. La cirugía se realizó previamente en el ordenador y pudo diseñarse de antemano el diseño del injerto y su aplicación en la zona de la mandíbula. Esto nos permite realizar un tratamiento mucho más seguro para el paciente, ahorrando tiempo de intervención y mejorando los resultados finales

Su especialidad trabaja muy de la mano de otras especialidades, como la cirugía plástica o la neurocirugía, ¿Cómo debe ser la coordinación entre los diferentes equipos?
Es muy importante que cada uno conozca sus funciones y que los tratamientos se protocolicen. El empleo de las nuevas tecnologías, como las antes descritas, y el uso de navegadores nos ayudan a todos a mejorar nuestros resultados.

La formación está muy presente en el nuevo Plan Estratégico de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM) ¿Cómo debe ser la formación de su especialidad?
En la actualidad, la especialidad dura 6 años tras aprobar el examen MIR. La SECOM es consciente, además, de la necesidad de que los cirujanos orales y maxilofaciales estemos continuamente formándonos, dada la velocidad con la que cambian las tecnologías existentes, por lo que tenemos cursos de formación tanto presenciales como a distancia (webmeeting) durante todo el año.

El accidente de César fue un caso complejo, ¿Qué supuso para usted y su equipo? ¿Qué aprendieron en la reconstrucción de su rostro?
Con César utilizamos muchas de las técnicas de las que disponemos en la actualidad, desde el tratamiento de urgencias encaminado a salvar su vida en los primeros momentos, pasando por las técnicas de reconstrucción microquirúrgicas que nos permitieron aportarle tejidos duros (hueso mandibular), y también tejidos blandos (piel y labio) obtenidos de su pierna, hasta el alargamiento del hueso mandibular mediante el uso de distractores óseos, para finalizar colocándole implantes dentales y prótesis apoyada en los mismos, con el objetivo de rehabilitar completamente su función masticatoria.

Han pasado cinco años del accidente de César, ¿Cuál es el proceso de recuperación en casos como el suyo?
Son procedimientos largos y costosos, el paciente debe ser consciente de que hay que ir paso a paso, hasta conseguir los objetivos que nos marcamos, hay que ser “paciente”. Es un largo camino en el que hay que ir mano con mano y no desfallecer.

¿Qué ha supuesto para usted participar en la campaña #GrandespersonasPovisa junto a César?
Una excelente oportunidad de transmitir que a pesar de que la medicina es cada vez más sofisticada y tecnificada, todavía la vocación y el factor humano son lo más importante de nuestra profesión, que siempre debe estar orientada al servicio de los pacientes.