30 junio 2016

En verano, mayor atención al cuidado de la piel


A la llegada del verano vienen asociados posibles problemas de salud a causa del aumento de las temperaturas. Desde la deshidratación propia de la subida de la temperatura hasta la posibilidad a largo plazo de desarrollar un cáncer cutáneo –con la aparición, entre otros, de un melanoma-. En este post explicamos las posibles complicaciones dermatológicas que pueden aparecer en verano, y cómo prevenirlas.

En primer lugar, la complicación más común es la quemadura provocada por el sol, cuyo rango de gravedad puede variar según el tiempo de exposición y la incidencia del astro sobre la superficie cutánea. Álvaro León, jefe del servicio de Dermatología de Povisa, así lo indica: “La época estival es uno de los momentos del año que más castiga nuestra piel. Por un lado, por el efecto dañino que puede producir a corto y largo plazo la radiación ultravioleta en nuestra piel, y por otro, por la aparición de otros problemas cutáneos más frecuentes en verano o un posible empeoramiento de enfermedades cutáneas previas.

A corto plazo, una excesiva exposición solar puede producir quemaduras solares, que conlleva un discomfort importante al que las sufre, además de riesgo de infecciones, e incluso de cicatrices permanentes. Además, el aumento de duchas y baños en piscinas, puede llevar a un aumento de la sequedad de la piel, y en ocasiones a la aparición de irritaciones o dermatitis debido a esa sequedad.

A largo plazo, una exposición excesiva al sol se ha comprobado que incrementa la aparición de cáncer cutáneo melanoma y no melanoma. Desde el punto de vista estético, a más exposición solar, más envejecimiento cutáneo, lo que implicará una aparición a la larga de mayor número de arrugas y manchas solares.

Debido al uso de bañadores y ropas deportivas se incrementan también en verano las irritaciones por roce en ciertas zonas corporales como ingles o axilas. Además, debido al calor y humedad también observamos un mayor aumento de infecciones por hongos y foliculitis. También al aire libre, durante la época de verano, se produce un aumento de las picaduras de insectos, como mosquitos o abejas, para lo que es recomendable usar repelentes de insectos, así como de medusas o fanecas.

Enfermedades cutáneas: cómo actuar en verano

Todas aquellas personas con enfermedades cutáneas susceptibles de empeoramiento de su cuadro, como por ejemplo pacientes con rosácea, melasma o lupus cutáneo, deberán extremar la fotoprotección para evitar un brote de la enfermedad.

En el caso de pacientes de piel sensible, como los atópicos, también puede producirse un empeoramiento debido a los baños excesivos en piscinas, si bien en general esta enfermedad cutánea suele mejorar con el sol moderado. Asimismo, el acné mejora en general en verano, pero el uso de un fotoprotector inadecuado demasiado graso puede exacerbar la enfermedad.


Cómo cuidar la piel durante el verano

Fotoprotección adecuada como pilar fundamental en la prevención

“Deberíamos de concienciarnos de que tenemos que protegernos del sol durante todo el año, pero sobre todo en aquellos momentos en que estemos durante mucho tiempo expuestos a la luz solar, ya sea en la playa, practicando ejercicio o realizando cualquier tipo de actividad al aire libre como pasear”, indica el jefe de Dermatología de Povisa.

  • Deberemos utilizar una fotoprotección alta, al menos índice de protección de 50. 
  • Aplicación de la fotoprotección cada 2 horas al menos, e incluso con más frecuencia si se suda o se produce un baño. 
  • Atención especial a los niños, pues su piel es más blanca y sensible que la de los adultos, además de todas aquellas personas que realizan deportes al aire libre, ya sean acuáticos (más frecuentes en esta época) o cualquier deporte al aire libre como running, fútbol o tenis. 
  • Hay diferentes cremas solares para personas con piel muy sensible, e incluso cremas barrera para antes del baño, que ayudan a proteger la piel de una forma más intensiva. Igualmente existen fotoprotectores específicos para pacientes con acné.

Durante la exposición al sol, hay que atender especialmente a los niños, pues su piel es más blanca y sensible que la de los adultos.

Limpieza e hidratación

En verano la rutina de cuidado de la piel no debe cambiarse, todo lo contrario. A una correcta limpieza e hidratación, debe sumarse además la protección frente a la radiación ultravioleta del sol que ya hemos comentado.

Respecto a la reparación de la piel dañada por el sol, la hidratación con cualquier producto hidratante sería suficiente, si bien los productos tipo “aftersun” que contienen sustancias calmantes y reparadoras es lo ideal. Igualmente, pueden ser también utilizadas cremas que contengan sustancias calmantes y reparadores como el aloe vera, rosa mosqueta o similares. En las personas con piel sensible, como los atópicos, en los últimos años han aparecido en el mercado protectores solares con mayor hidratación para estos pacientes.

Además, en verano aumenta el grado de sudoración por lo que la duchas para eliminar el sudor acumulado son fundamentales, evitando así posibles infecciones o eczemas. A ello debe sumarse una continua hidratación, con una ingesta de agua mínima de 2,5 litros diarios y la aplicación de crema hidratante sobre la piel. La alimentación es otra de las claves para cuidar la piel a diaria, consumiendo verduras frescas y frutas, que favorecen la hidratación del organismo.

Finalmente, en el caso de quemaduras más o menos importantes, así como en el caso de picaduras, irritaciones u hongos, lo más sensato será acudir a un centro médico para ser evaluado por un médico e instaurar el tratamiento adecuado.