¿Te duele la mandíbula? Quizá estás sufriendo un trastorno de la ATM


El más frecuente de los trastornos de la ATM es el desplazamiento anterior del disco articular, que se manifiesta por la aparición de ruidos articulares al abrir y cerrar la boca (chasquidos), dolor a la masticación y al forzar la apertura oral y con los bloqueos (limitación en la apertura de la boca).

¿Qué significan las siglas ATM? Hablamos de Articulación Temporomandibular, que la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM) define como 'la articulación que nos permite abrir la boca'. Sin embargo, los trastornos temporomandibulares pueden producir un dolor difuso que puede ampliarse a diversas localizaciones: mandíbula, dientes, oídos, mejillas, cuello o sienes.

Pero, ¿por qué se producen estos trastornos? “La etiología es multifactorial, siendo los traumatismos faciales directos, los indirectos (como el esguince cervical, que produce un dolor y rigidez de la nuca por una mala postura del cuello), y las sobrecargas, es decir, el bruxismo –el hábito de apretar y mover los dientes involuntariamente- u otras parafunciones dentales”, comenta Jacinto Fernández Sanromán, jefe del servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial de Povisa.

En estos casos, es necesario un diagnóstico clínico y la exploración del paciente, siendo en ocasiones necesaria la resonancia magnética o el TAC para poder valorar la articulación. En este sentido, y como se observó durante las últimas Jornadas Nacionales de Trastornos de la ATM, organizadas por Povisa y que tuvieron lugar el pasado mes de octubre en el concello de Baiona, “el tratamiento precoz de los trastornos articulares mediante artroscopia mejoran el pronóstico de los pacientes y puede permitir que en determinados casos se eviten alteraciones en el crecimiento mandibular en adolescentes, con la consiguiente deformidad facial secundaria”, recalca Fernández Sanromán.

Sobre el papel fundamental de la artroscopia, el jefe de Maxilofacial señala que “la principal innovación en los últimos años son las técnicas de cirugía mínimamente invasivas (CMI) como la artroscopia. El desarrollo tecnológico ha permitido la creación de artroscopios más finos para su manejo en una articulación de tamaño tan reducido como lo es la ATM; de los bisturís de radiofrecuencia y los láseres que permiten, de forma ambulatoria, el tratamiento de la mayoría de los trastornos internos de la articulación temporomandibular, con la consiguiente rápida recuperación del paciente”.