Síndrome del ojo seco, la enfermedad oftalmológica más frecuente



Es una enfermedad crónica y la más frecuente en el área de Oftalmología de Povisa y su prevalencia aumenta con la edad, sobre todo en mujeres. El Síndrome del Ojo Seco, comenta Ramón Vázquez, jefe de Oftalmología de Povisa, provoca alteraciones visuales o molestias oculares. Entre otros factores de riesgo está el tabaco o algunos medicamentos, como ansiolíticos o antidepresivos. Además, el riesgo de padecerlo aumenta al pasar muchas horas frente a una pantalla –de televisión, ordenador, tablet o teléfono móvil-, un aspecto relevante si consideramos que cada vez pasamos más tiempo frente a dispositivos electrónicos.

¿Qué es exactamente el Síndrome del Ojo Seco?

Según la última clasificación de DEWS II –subcomité de definición y clasificación del Taller internacional sobre ojo seco-, “el ojo seco es un enfermedad multifactorial de la superficie ocular, que se caracteriza por una pérdida de la homeostasis de la película lagrimal, que va acompañada de síntomas oculares y en la que la inestabilidad de la película lagrimal, la hiperosmolaridad, la inflamación y el daño de la superficie ocular, y las anomalías neurosensoriales desempeñan papeles etiológicos”. De un modo más sencillo, se trata de una alteración que afecta a la superficie del ojo, córnea y conjuntiva, por alteración en la lágrima (escasez o falta de calidad). Esto se traduce en una pérdida de la lubricación normal y produce molestias oculares, alteraciones de la agudeza visual, y en ocasiones lesiones en la superficie del ojo.

¿Cuáles son sus síntomas?

Son muy variables, y habría que distinguir entre síntomas y signos de la enfermedad. De forma resumida:
  • Escozor o ardor en los ojos
  • Sensación de arenilla o cuerpo extraño
  • Aumento de secreción mucosa en los ojos
  • Irritación aumentada con aire, frio ,viento, aire acondicionado, calefacciones, etc.
  • Exceso de lagrimas
  • Empeoramiento  o mala tolerancia en el uso lentes de contacto
  • Alteraciones de la agudeza visual

¿Cuáles son las pruebas que se realizan en Povisa para su correcto diagnóstico?

Las pruebas diagnósticas  realizadas en consulta de Oftalmología de Povisa de forma habitual, a parte de una correcta anamnesis que incluya la evaluación de factores de riesgo, son:
  • NIBUT (tiempo de rotura de la película lagrimal no invasivo). En estos casos suele ser menor de 10 segundos, y se suele hacer usando tinciones oculares.
  • Tinción de la superficie ocular con fluoresceína 2% y/o verde de lisamina 1%, y observar  la córnea, la conjuntiva y el margen palpebral.
  • Medición de la Osmolaridad, con un valor umbral diagnóstico de 308 mOsm/L.
  • Test de Schirmer, permite valorar el nivel de humedad del ojo.


¿Hay datos de prevalencia en España?

Es considerada la enfermedad más frecuente de la Oftalmología. El 40% de las visitas al oftalmólogo son problemas relacionados con el ojo seco. La prevalencia aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres. En España, la prevalencia es del 11% en un estudio realizado en una población mayor de 40 años. (Viso E at al. Invest Ophthalmol Vis Sci 2012; 53: 2601-2606)

¿Por qué se produce?

No siempre existe una causa reconocible como origen del cuadro. Sabemos que la edad aumenta su prevalencia, y es más frecuente en mujeres en la etapa de la menopausia por alteraciones hormonales. Otros factores de riesgo son el uso de lentes de contacto, la cirugía refractiva, el uso de determinados medicamentos (antidepresivos, ansiolíticos, diuréticos, antihistamínicos,…), determinadas enfermedades sistémicas (Síndrome de Sjogren, colagenopatías, enfermedades autoinmunes…), el tabaco o algunas medicaciones oculares tópicas (conservantes).
La edad aumenta su prevalencia, y es más frecuente en mujeres en la etapa de la menopausia por alteraciones hormonales. 
¿Cómo debe tratarse?

Debe explicarse al paciente la enfermedad, para que entienda que generalmente será benigna, pero crónica y con tendencia a empeorar con el paso del tiempo. El objetivo es controlarla. El tratamiento exige cumplimiento y constancia.
Son necesarias, generalmente, varías medidas:
  • Lágrimas artificiales: son la base del tratamiento. Hay que buscar la más adecuada a cada paciente. Generalmente se manejan a demanda, son inocuas y no crean dependencia.
  • Higiene palpebral: porque, en muchas ocasiones, existe un componente añadido de blefaritis y/o disfunción de glándulas de Meibomio.
  • Otros tratamientos tópicos: el ojo seco más severo puede causar cuadros inflamatorios que precisen tratamientos añadidos a la lubricación, corticoides tópicos, suero autólogo, o ciclosporina A.
  • Tapones de punto lagrimal: que permiten aumentar la cantidad de lagrima disponible.
  • Modificación de factores ambientales: evitar aires acondicionados o calefacciones excesivas, establecer descansos con el uso de pantallas, etc. Es importante recordar que el paciente necesita aire limpio, húmedo y quieto. 

¿Aumentan las probabilidades de padecer esta afección por el aumento de horas frente a pantallas?

Sí, de forma clara. Delante de las pantallas la lágrima se desestabiliza, generalmente, por dos circunstancias: disminuye la frecuencia de parpadeo y aumenta la apertura palpebral. Las pantallas de visualización (ordenadores y otros dispositivos electrónicos), y las condiciones ambientales en las que habitualmente se trabaja son uno de los factores de riesgo para la aparición del síndrome de ojo seco. Se necesita una adecuada iluminación, filtros antirreflejos, buena calidad de las pantallas, posturas ergonómicas, y trabajo con pausa estipuladas.