Principales claves en prevención y autocuidado



Para cuidar nuestra salud es fundamental contar con una actitud proactiva de autocuidado. Priorizar el ejercicio o cuidar la alimentación dependen exclusivamente de nosotros mismos. En Povisa celebramos esta semana el  Mes de la Salud y queremos hacer un repaso por las claves en prevención y autocuidado que no debemos olvidar. Para ello, preguntamos a Jorge Eduardo Cavero, jefe de Medicina Preventiva de Povisa, quien recalca que “todas las personas debemos asumir que la adquisición y/o el mantenimiento de nuestra salud depende en gran medida de nuestro estilo de vida y nuestros hábitos”.

¿Qué chequeos deben realizarse anualmente?


La respuesta naturalmente es complicada, pues depende de varios factores (solos o en combinación), como la edad, el sexo, los factores hereditarios y muy especialmente las enfermedades crónicas o condicionantes sanitarios subyacentes que pueda tener una persona.

Una vez con ello en cuenta, normalmente las medidas de prevención generales para la población sana, debieran incluir los controles de salud oral por un profesional dentista, siendo el mismo el que paute la frecuencia de visitas. La Sociedad de Medicina de Familia y Comunitaria aconseja, según su Guía Práctica de la Salud:

  1. El control de la tensión arterial una vez cada 4 o 5 años en personas menores de 40 años y una vez cada 2 años en mayores de esa edad.
  2. Comentar con su médico de cabecera si es necesario medir el nivel de colesterol, siendo recomendable la toma de un análisis antes de los 35 años si es hombre y si es mujer antes de 45 años. Después de estas edades sería suficiente con una determinación cada 5 o 6 años.
  3. Mantener las vacunas al día.
  4. Realizar las pruebas de detección precoz de cáncer que se le recomienden según su edad y sexo:
    • Mujeres de entre 50 y 69 años, una mamografía cada dos años para detectar cáncer de mama.
    • Mujeres de entre 35 y 65 años, y que mantienen o han mantenido relaciones sexuales, acudir a su ginecólogo para que le haga una citología del cuello del útero (test de Papanicolau) y conocer cada cuánto tiempo hay que repetirla.
    • Personas de entre 50 y 69 años, adherencia al Programa Gallego de Detección Precoz de cáncer Colorectal que incluye la detección de sangre oculta en heces.

Naturalmente los controles, visitas y recomendaciones realizadas por el médico de cabecera deben ser realizados siempre de manera estricta por aquellos usuarios que tengan enfermedades crónicas susceptibles de seguimiento.

En cuanto a vacunas, ¿qué debemos tener en cuenta?


Mantener las vacunas al día y conservar accesible la cartilla de vacunación para su comprobación. Se debe recordar que para conservar las defensas contra el tétanos-difteria se necesita una vacuna de recuerdo cada 10 años.

Las personas mayores de 65 años o aquellas con enfermedades de riesgo deben recibir la vacuna de la gripe y neumococo, deben vacunarse cada otoño.

Además, las mujeres en edad fértil deben saber si están bien vacunadas contra la rubéola. Si se tiene alguna enfermedad, se debe preguntar al médico de familia o a su enfermera, si se necesitan otras vacunas.

Para finalizar, ¿qué prevenciones debemos tener, según grupo de edad?


De manera general, debemos asumir que la conservación de la salud es una obligación compartida por usuarios y servicios de salud, teniendo una gran responsabilidad, los primeros. Ello significa que todas las personas debemos asumir que la adquisición y/o el mantenimiento de nuestra salud depende en gran medida de nuestro estilo de vida y nuestros hábitos.

El primer aspecto importante, y que afecta a todas las edades, es el relacionado a la actividad física y el sedentarismo. Ser una persona físicamente activa es muy importante para mantener la salud y para mejorarla, ya que previene muchas de las enfermedades crónicas más frecuentes y mejora su evolución cuando ya se tienen. La página "Estilos de Vida Saludable” del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad incluye una serie de recomendaciones de actividad física por edad.

El segundo aspecto se relaciona con la alimentación. Las decisiones que se toman a la hora de alimentarse se basan en los conocimientos, las emociones y las habilidades individuales, estando todo ello muy influido por el entorno en que se vive. Existe bastante variedad de patrones de alimentación y hay estudios que apuntan que unos son más saludables que otros, lo que condiciona, de esta manera, la diferente distribución de enfermedades crónicas relacionadas con este tema, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial.

Tanto la monitorización y promoción de actividad física como la alimentación saludable constituyen medidas preventivas importantes contra la obesidad, en especial la infantil que en general es vigilada por los profesionales sanitarios y que requiere la implicación de padres, educadores,  sectores públicos y privados de la sociedad.

Otro aspecto preventivo importante es el relacionado con el consumo de tabaco. El tabaco sigue siendo causa de enfermedad y muerte evitable. Existen muchas razones para ser libres del tabaco pero quizás la principal es que permite una mayor y mejor expectativa de vida. Actualmente las campañas de prevención van orientadas principalmente al público adolescente y adulto joven cuyo riesgo de caer y recaer en el hábito tabáquico es mayor. Por otra parte, cada vez existen más médicos de cabecera, unidades de Medicina Preventiva y psicólogos con experiencia en métodos de deshabituación tabáquica. Aquí puedes consultar el programa de deshabituación tabáquica de Povisa.

Actualmente en España existen, de acuerdo a diferentes planes de cada comunidad autónoma, campañas de salud sexual y reproductiva que van orientadas al público adolescente. Últimamente, se van elaborando también planes para control y minimización de consumo de alcohol en este grupo de edad.

En cuanto al público adulto mayor, las medidas preventivas van orientadas a la adquisición y el mantenimiento de la independencia para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, es decir, conservar una buena calidad de vida en la ancianidad. Ello implica la adecuación de la actividad física, alimentación, apoyo emocional y actividad cognitiva en este grupo de edad, además del control de las enfermedades crónicas que puedan tener.

Los servicios sanitarios son, desde luego, los responsables de proponer las recomendaciones y realizar los controles, pero la responsabilidad última de seguimiento de las medidas preventivas es de todos los usuarios.