Desirée Vila, atleta paralímpica: “Povisa ha sido parte esencial en mi recuperación”



2018 ha sido un gran año para Desirée Vila. Salió a la venta su primer libro, Lo único incurable son las ganas de vivir, en el que relata su vida como gimnasta y la experiencia traumática por la que le tuvieron que amputar una pierna. Y desde entonces no ha hecho más que superar retos. Tanto es así que en 2018 comenzó a entrenar en el Centro de Alto Rendimiento y se convirtió en campeona de España en atletismo adaptado por comunidades (Valladolid) y consiguió el récord nacional en 100ml. "La discapacidad nos hace más fuertes y más luchadores, y eso lo demostramos en la pista de competición", explica.

Lo único incurable son las ganas de vivir. ¿Cómo fue el proceso hasta llegar a esa conclusión?

Es una frase que me transmitió una enfermera del Hospital Povisa cuando todavía estaba en shock por la noticia de la amputación. Me hizo reflexionar mucho y la apliqué como ley de vida. La tengo tatuada en las costillas, es el título de mi libro y también decora el encaje de mi prótesis deportiva, para nunca olvidarme de mi pasado y de por qué es importante que no me rinda nunca.

¿De qué manera te ha ayudado escribir este libro a enfrentarte a la realidad?

Me ha ayudado a valorar todas las cosas; a ser capaz de entender que el hecho de empezar tu vida de cero no implica que esa vida tenga que ser peor a la anterior. Cada uno puede construir su futuro y el mío lo construyo en base a todo lo que me ha hecho aprender la situación que tuve que vivir. Y, por supuesto, me ha ayudado a inmortalizar los buenos momentos que me dio la gimnasia, para así poder cerrar y dejar atrás esa etapa deportiva y centrarme en la nueva: el atletismo.

¿Cómo ha sido el proceso de pasar de la gimnasia al atletismo? ¿Y cómo te ha ayudado el deporte en tu recuperación?

Siempre digo que el deporte es salud y, sobre todo, lo que te aporta el deporte son muchos valores y el afán de superarse cada día. Ese afán fue muy importante en mi recuperación para poder afrontar el proceso de protetización y de aprender a caminar de nuevo. Ahora, al volver a practicar deporte a nivel de alto rendimiento, mi calidad de vida como persona con discapacidad ha aumentado muchísimo, no solo por mi forma física, pero también por el hecho de volver a tener objetivos, retos e ilusiones. No fue fácil empezar otro deporte tan diferente al que yo practicaba, pero fue esencial para mi plena recuperación tanto física como psicológica. 

Y el equipo de Povisa, ¿cuál ha sido su papel en tu recuperación?

Desde los inicios, cuando todavía estaba muy débil e insegura, hasta ahora, apoyándome en mi nueva carrera deportiva, Povisa siempre ha estado muy presente y ha formado parte del sector esencial en mi recuperación. Debo hacer especial atención a mi fisio, Adrián Palomero, un gran profesional que me trató el muñón, me enseñó a caminar e hizo también de psicólogo y amigo. Me dijo: “no saldrás de aquí hasta que te vea correr”, y ahora, no mucho tiempo después, me ve corriendo por un sueño a nivel internacional. 

A alguien que tenga que empezar de cero, ¿qué consejo le darías?

Que empezar de cero no es malo, si no una oportunidad para ser una mejor persona y tener una vida diferente pero igualmente plena y feliz. A todos nos da miedo el cambio porque siempre es más cómodo vivir en la zona de confort. Sin embargo, los cambios son necesarios, y con cada cambio se nos abre una puerta con millones de nuevos propósitos, metas y aspiraciones. A veces, está bien empezar de cero para darnos cuenta de todo lo que la vida nos puede ofrecer si nosotros estamos dispuestos a recibirlo.

¿Cómo estás viviendo la aventura de formar parte de una nueva generación del deporte adaptado?

Volver a estar en la alta competición, viviendo entre los mejores deportistas a nivel nacional e internacional y entrenando en el Centro de Alto Rendimiento es un sueño hecho realidad y una oportunidad única para continuar la carrera deportiva que, tras el accidente, pensaba que nunca recuperaría.

El deporte español adaptado cuenta con grandes deportistas que además son grandes personas. Cada uno tiene su historia de superación y conocer a muchos de ellos me ha inspirado y me ha dado el empujón que me faltaba para demostrar a todo el mundo que las diferencias nos hacen especiales y que la discapacidad nos hace más fuertes y más luchadores, y eso lo demostramos en la pista de competición.