Amigdalitis: orígenes y tratamientos de este dolor de garganta



La amigdalitis es una infección muy común. De hecho, suponen alrededor de cuatro millones de consultas al año. Entre las dudas más frecuentes, si debemos o no extirpar las amígdalas. Resolvemos las consultas con el doctor Roberto Valdés, jefe del área de Otorrinolaringología de Povisa.
Para quien desconozca o tenga dudas, ¿qué son las amigdalas?
Las amígdalas son unas glándulas distribuidas por la garganta donde se acumula tejido linfoide. Pertenecen al sistema inmunológico que nos defiende de agresiones externas o internas. La palabra amígdala proviene del latín amygdala ‘almendra’ por la comparación de la forma de la glándula con este fruto.  Las llamadas amígdalas palatinas están situadas a cada lado de la garganta en lo que anatómicamente se denomina orofaringe. La amígdala lingual está situada en la base de lengua y no se puede ver abriendo y deprimiendo la lengua sino que deben utilizarse medios de exploración adecuados. Por último, la amígdala faríngea está situada en la parte más superior de la faringe, por detrás de las fosas nasales y se va atrofiando paulatinamente con la edad, desapareciendo totalmente a partir de los 20 años aproximadamente. Además de estas amígdalas, toda la mucosa de la faringe está tachonada de pequeños acúmulos de tejido linfoide.                                                                                     
¿Y la faringoamigdalitis?
El dolor de garganta supone 4 millones de consultas al año en España. De todos los procesos infecciosos valorados por un médico de familia, el 14,1% corresponden a faringoamigdalitis aguda. El 70% son de causa vírica.  Entre las bacterianas, el Streptococcus pyogenes o el estreptococo betahemolítico del grupo A (EBHGA) son responsables del 5-10% de las infecciones en adultos y del 15-20% en niños.                                                                                 
La faringoamigdalitis aguda es habitualmente un proceso autolimitado que se resuelve sin tratamiento específico en 8-10 días desapareciendo la fiebre en 3-5 días. La amigdalitis aguda por el EBHGA es la principal indicación para tratamiento antibiótico.
¿Cómo se trata la amigdalitis?
Dado que el tratamiento adecuado para la amigdalitis depende de la causa, es importante obtener un diagnóstico rápido y preciso.

¿Y cómo identificamos si el dolor de garganta es de origen vírico o bacteriano?
Es difícil distinguir a primera vista, pero existen una serie de síntomas y signos que inclinan el diagnóstico hacia una etiología bacteriana, por ejemplo:       
  • Tener una temperatura superior a 38 ºC 
  • Ausencia de tos 
  • Edad entre los 5 y 15 años
  • Haber tenido un contacto cercano con alguien que haya padecido una faringoamigdalitis por estreptococos
  • Dificultad para respirar o tragar
  • Presentar en el cuello ganglios aumentados de tamaño y dificultad para abrir la boca

El tratamiento del dolor de garganta siempre depende de la causa. Si es una amigdalitis bacteriana se tratara con antibiótico como la amoxicilina y siempre se completara el tratamiento. La terapia debe ser acompañada de antipiréticos y analgésicos los primeros días. Si la causa es vírica el proceso suele durar entre 4 y 5 días durante los cuales se debe usar tratamiento sintomático. 
¿En qué casos se recomienda la cirugía –amigdalectomía- como tratamiento?
La cirugía para extirpar las amígdalas, que en algunos tiempos fue un procedimiento frecuente para tratar la amigdalitis, se realiza usualmente solo cuando la amigdalitis bacteriana se produce con frecuencia, no responde a otros tratamientos o provoca complicaciones graves.

La mayoría de los pacientes con faringoamigdalitis recurrentes secundarias a estreptococo no requerirán ser operados. Los afectados que presentan tres episodios de amigdalitis durante 3 o más años; 5 episodios al año durante 2 años o 7 episodios en un año y que además tienen una alteración en la calidad de vida como consecuencia de las faringoamigdalitis de repetición pueden ser operados. Los episodios de amigdalitis deben ser correctamente documentados para confirmar su etiología bacteriana. La amigdalectomía también puede ser realizada para mejorar la respiración en aquellos casos de obstrucción de la vía aérea o cuando se sospeche alguna enfermedad amigdalar maligna.