Candidiasis, ¿qué debes saber?




Las molestias vulvovaginales suponen alrededor del 20% de las consultas del área de Ginecología de Povisa. El jefe del servicio, Francisco Estévez, aclara las dudas más comunes sobre la candidiasis. 

Candidiasis y vaginitis

La candidiasis es una micosis –infección producida por ciertos hongos-  vulvovaginal que representa entre el 20-30% de las vaginitis, siendo la más frecuente. La flora vaginal protege de agresiones externas a través de un ecosistema vaginal que, al verse alterado, ya sea por la introducción de un microorganismo extrínseco como por la proliferación de flora patógena, puede producir vaginitis.

En la micosis vaginal, la Cándida albicans es el principal agente etiológico. Se estima que alrededor del 75% de las mujeres sufrirá una vulvovaginitis candidiásica al menos una vez durante sus años fértiles y alrededor del 50% tendrá un segundo episodrio.

¿Cuáles son sus causas?

Entre los factores destaca el uso de anticonceptivos orales, que aumentan la tasa de colonización vaginal de la Cándida, así como el embarazo, la diabetes mellitus, los antibióticos, e incluso el uso de productos de higiene íntima, de ropa apretada y sin ventilación o el baño en piscinas altamente cloradas.

Existe un mito o leyenda urbana sobre las candidiasis y las piscinas: la candidiasis no se adquiere en las piscinas. Es el efecto del cloro, en aquellas piscinas excesivamente cloradas, lo que produce una alteración del la flora vaginal (ecosistema vaginal) que favorece la aparición de la cándida.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Entre los síntomas más comunes destacan:

  • Prurito vulvar. Aparece en prácticamente todas las pacientes infectadas.
  • Dolor, irritación, quemazón vulvar, dispareumia o coitalgia y disuria externa.
  • La secreción vaginal no siempre se halla presente y a menudo es mínima.

¿Cómo se diagnostica la candidiasis? 

El diagnóstico se realiza en base a tres parámetros: los hallazgos clínicos, el examen del flujo y los cultivos vaginales. 

¿Y cómo se trata?

El tratamiento se basa en la prescripción de antimicóticos –fármacos destinados a evitar el crecimiento de hongos- tanto de uso tópico (cremas, lociones, comprimidos vaginales, etc.) como sistémicos.