Azúcar en Navidad: por qué no debemos abusar


La navidad es momento para el reencuentro con amigos y familiares, la excusa perfecta para la preparación y celebración de grandes comidas que trastocan nuestra rutina alimentaria y en las que el azúcar no deja de estar presente en postres, dulces, turrones, roscones, polvorones, etc.

En los niños, el consumo excesivo de azúcar durante estas semanas festivas puede provocar no sólo un aumento de peso que dé alas al actual problema de obesidad infantil -catalogado por la OMS como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI-, sino que además puede tener efectos secundarios que afecten especialmente a los más pequeños, como el aumento de triglicéridos y colesterol, desequilibrios en la piel en el caso de los adolescentes o la carencia de minerales y vitaminas necesarias para el metabolismo del azúcar. Además, en niños con TDAH, autismo o Asperger, el azúcar está contraindicado, una pauta que no debe olvidarse durante la época navideña.

Por otro lado, es importante recordar que el consumo excesivo de azúcar puede alterar la salud visual, especialmente si se producen descontroles de glucosa en personas con diabetes, en las que pueden provocarse importantes complicaciones como la ceguera.

El aumento en el consumo de alcohol, ligado a las celebraciones, es también habitual en estas fechas. Sin embargo, es importante recordar que la ingesta de bebidas alcohólicas implica también el consumo de muchas calorías. Se recomienda, por tanto, su consumo moderado y en pequeñas cantidades, preferiblemente optando por vino y cerveza, frente a las bebidas destiladas. Tampoco son recomendables los licores, incluso los que no llevan alcohol, por su alto contenido de azúcar.

Estos son algunos consejos para reducir el consumo de azúcar en Navidad:
  • Bebe agua durante las comidas. Los zumos y refrescos contienen azúcar, por lo que evitar su consumo durante las comidas nos ayudará a reducir la ingesta de glucosa.
  • Cinco comidas: tomar una pieza de fruta a mediodía o merendar ayudan a no llegar a la hora de comer o cenar con hambre excesiva y ansiedad.
  • Consume alcohol de manera moderada, reservándolo mejor para acompañar el plato principal.
  • No abuses de dulces navideños, no sólo por las altas cantidades de azúcar, sino también por su alto contenido calórico. Apuesta por higos secos, pasas u orejones, alimentos muy saludables, para los postres.

Los menús navideños, mejor cardiosaludables: con mayor presencia de verduras, hortalizas y legumbres, apostando por el pescado y por las carnes con menos grasas y por el vapor o la plancha para cocinar.