Salud sexual: diez consejos básicos

El 14 de febrero no solo es el Día de San Valentín, también se conmemora el Día Europeo de la Salud Sexual. La Organización Mundial de la Salud señala que “la salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad”. En Povisa hemos recopilado varios aspectos básicos a tener en cuenta para disfrutar de las experiencias sexuales plenas, desde un enfoque saludable, respetuoso, seguro y placentero.


Hábitos saludables

Llevar una dieta saludable y equilibrada y mantener una vida activa, además de mejorar nuestro estado físico, nos ayuda a disfrutar de una actividad sexual plena al mejorar también nuestro estado emocional, aumentando también la libido.

Deja el tabaco

No debemos olvidar que el tabaco es uno de los factores de riesgo asociados a la disfunción eréctil y también reduce la densidad y la velocidad del esperma, lo que se asocia con la infertilidad.


Deporte, siempre

Ejercitar los músculos a través de deportes como la natación o pilates, ayuda en el caso de las mujeres a reforzar el suelo pélvico y mejora las erecciones en los hombres. Además, el ejercicio segrega endorfinas, unas hormonas que provocan un gran bienestar y, por tanto, aumenta la líbido. También ayuda a la autorregulación, reduciendo la intensidad de emociones negativas o el estrés, que produce una disminución del deseo sexual.

Protégete

La buena salud sexual dependerá siempre de unas buenas prácticas. No olvides protegerte con anticonceptivos durante las relaciones sexuales para evitar la transmisión de cualquier enfermedad sexual (ITS) o los embarazos no planificados. Existe un amplio abanico de opciones por lo que es importante averiguar cuál es el más adecuado para cada persona. En todo caso, entre los anticonceptivos, tan sólo el preservativo previene de las ITS. Practica siempre sexo seguro.

Aléjate de las relaciones tóxicas

Controlando tu estado emocional y queriéndote a ti mism@, favorecerás las relaciones saludables, entre iguales y respetuosas, en las que impere el afecto, la ternura y el placer.

Conócete

En relación con lo anterior, hay que aprender a expresar los deseos y gustos eróticos particulares, siempre que no confronten con el respeto a la pareja. Al hilo de la inteligencia emocional, tan en boga en los últimos años, la inteligencia sexual hace referencia a conocerse a uno mismo y también a la pareja para no caer en la insatisfacción sexual.

La importancia de la comunicación

En toda relación la comunicación abierta, fluida y sincera es clave para mantener una relación positiva. También en el caso del sexo, que en ningún caso debe convertirse en un tema tabú.


La formación

La formación en salud sexual debe ser un básicos para educar en edades tempranas, para que los adolescentes sean conscientes de la importancia de las relaciones saludables y de los derechos de salud sexual y reproductivos individuales. La falta de información en torno a la sexualidad o nuestro propio cuerpo afecta a la salud sexual.

Acude al especialista

Ante cualquier problema físico o enfermedad -eyaculación precoz, vaginismo, enfermedad venérea, etc.-, debes acudir a un especialista que evalúe tu caso y, si fuera necesario, marque el tratamiento correspondiente. En el caso de las mujeres, el Sergas recomienda hacer un cribado de cáncer de cérvix cada 3 años en el centro de salud y acudir al ginecólogo en caso de detectar o sospechar de alguna patología. El ginecólogo trata patologías y mejora las posibles dificultades somáticas derivadas de patologías orgánicas, pero no es un sexólogo, por lo que en el caso de dudas o problemas en este sentido es aconsejable acudir a un terapeuta especializado. Muchos varones jóvenes padecen problemas de disfunción eréctil o eyaculación precoz que se pueden resolver con una consulta al especialista.


El sexo no tiene edad

Ni los problemas sexuales afectan solo a las personas de edad avanzada ni tampoco el sexo es exclusivo de los más jóvenes. En una sociedad cada vez más envejecida, no se debe ignorar ni reprobar la faceta sexual de los más mayores. La sexualidad cambia a medida que envejecemos pero no desaparece ni debe ser un tabú. La menopausia y la andropausia no son estigmas y los cambios hormonales que provocan no deben alterar la vida sexual.